Lo que creemos
Lo que creemos en IMCE NJ se conoce comúnmente como doctrina de la iglesia. Nuestra doctrina es el fundamento bíblico y por el cual servimos a Dios. Nuestra declaración doctrinal se ha organizado en categorías para ayudarlo a comprender lo que creemos y enseñamos a través de nuestros diversos ministerios y específicamente la fiel predicación expositiva de las escrituras.
Las Escrituras
Cada palabra en los escritos originales es inspirada por Dios y no tiene error. Es precisa en todos los asuntos de los que habla, espiritual e histórica. Las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son el fundamento de la FE y la práctica de IMCE NJ (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:19-21)
Dios
Dios existe eternamente en 3 personas: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo. Los tres tienen personalidades distintas y, sin embargo, son de la misma sustancia, un solo Dios. (Génesis 1:1; Juan 4:24; 10:30; Deuteronomio 6:4; Genesis 1:26, Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Isaías 48:16)
Hombre
El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. En Adán, toda la humanidad cayó en pecado con el resultado de que todos los hombres son pecadores. Los hombres están condenados al juicio eterno y no pueden hacer nada para merecer la salvación por su propio esfuerzo humano. El único mediador entre Dios y el hombre es Jesucristo, si el pecador se arrepiente de sus pecados, deposita su fe y rinde su vida a Cristo Jesús es salvo. (Génesis 1:27; Romanos 2:2-5; Efesios 2:8-9; 9:6; Romanos 5:12; 3:23; Efesios 2:1)
Jesucristo
El Hijo eterno de Dios, nuestro Señor Jesucristo, se encarno, nació de María la virgen, es verdadero Dios y verdadero hombre. Murió físicamente en la cruz y resucitó corporalmente tres días después. En palabras del apóstol Pablo “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4) y “Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (Romanos 14:9) “y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9) | (Juan 1:1,14,18; 5:18; Hebreos 1:1-9; 5:8; 1 Juan 5:20; 1 Tim 2:5; 1 Corintios 15:1-5; Romanos 14:9; Hebreos 5:8-9)
La Salvación
El único medio para salvación es creer en la muerte sustitutiva y resurrección de Cristo. La salvación no es resultado de obras. Somos salvos solo por gracia, solo a través de la fe en Cristo. El evangelio nos llama a arrepentirnos de nuestros pecados y a poner nuestra fe y confianza en Jesucristo, rindiendo nuestra vida a su señorío. La salvación es evidencia de la escogencia de Dios. (Hechos 4:12; 13:38-39; 1 Corintios 15:1-4; Romanos 4:4-5; 5:1; Juan 3:16; Efesios 2:8-9; Hechos 16:31; Efesios 1:4-5; Romanos 8:29-30; Juan 1:12)
El Espíritu Santo
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad. Él regenera, mora, bautiza y sella a todos los creyentes para salvación en Cristo Jesús y transfiere poder a los que se rinden a Dios. (Mateo 28:19; Juan 3:3-7; Tito 3:5; 1 Corintios 6:19; Romanos 8:9; 1 Corintios 2:12; 12:13; Efesios 4:30; 5:18; 1 Pedro 1:2)
La Santificación
A cada creyente se le promete la santificación posicional, progresiva y definitiva. (Hebreos 10:10,14; Juan 17:15-17; Efesios 5:26-27; 1 Tesalonicenses 4:3,4; 1 Juan 3:2; 1 Corintios 6:11, Filipenses 1:6, 2 Corintios 4:14)
La Vida Cristiana
Los cristianos, hijos de Dios y discípulos de Jesús, están llamados a una vida santa de servicio y testimonio en el poder del Espíritu Santo. Este servicio incluye la propagación y difusión del mensaje del evangelio a todo el mundo. A todos los creyentes se les prometen recompensas en el cielo por su fidelidad en el servicio. (1 Pedro 1:15, 16; Hechos 1:8; 1 Corintios 3:12-17; 2 Corintios 5:10; Juan 14:1-3)
Seguridad de la Salvación
Todos los que nacen del Espíritu por medio de la fe en Cristo pueden tener la seguridad de la salvación y están eternamente seguros en Cristo. (Romanos 5:1; 1 Juan 5:13; Juan 10:27-29; 17:12; 2 Timoteo 1:12; Efesios 4:30; Juan 6:37; Hebreos 5:9; 9:15; 13:20-21; Romanos 8:38-39; Judas 1:24; 1 Pedro 1:3-5)
La Iglesia
La Iglesia está compuesta por todos los creyentes y salvos en Cristo Jesús. La Iglesia es el cuerpo y esposa de Cristo, formado por el bautismo del Espíritu Santo y existente en dos aspectos, universal y local. La iglesia universal es el conjunto de creyentes, bautizados por el Espíritu Santo en un solo cuerpo. Su misión es predicar el evangelio entre todas las naciones.
La iglesia local es un grupo de creyentes voluntariamente unidos en amor para adorar a Dios con alabanza y acción de gracias, y para seguir a Cristo y Su Gran Comisión y Su Gran Mandamiento.
Bíblicamente hablando, la iglesia es la familia de personas que han sido salvas por medio de la fe y redimidas por la obra de nuestro Señor Jesucristo (Efesios 1:13-14; 22-23; 2:1; 4-10; 5:25), es la comunidad de creyentes, los llamados y separados del mundo para ser el Cuerpo de Cristo y servir a Dios.
La iglesia no es una institución, sino una entidad sobrenatural y donde todos sus miembros están en Cristo, y por lo tanto todos sus dones y actividades son la continuación de la obra de Cristo por el poder del Espíritu Santo…
La iglesia es la expresión visible del Invisible, y por consiguiente revelando al mundo que Jesús es el Señor, que Dios le levantó de los muertos, y que, creyendo el sacrificio de Cristo, entonces Dios puede perdonar, transformar vidas, y desea que todos procedan al arrepentimiento no queriendo que ninguna perezca. (Efesios 1:22-23; 5:24-30; 1 Corintios 12:4-13, 27; Mateo 28:18-20; Tito 2:11-14).
Las Ordenanzas o Sacramentos
Hay dos ordenanzas establecidas por Cristo Jesús, la Cena del Señor y el bautismo en agua. La Cena del Señor debe celebrarse regularmente en memoria de la muerte de Cristo en la cruz y en espera de Su regreso. El bautismo en agua es un testimonio externo de la creencia, fe y rendición que ahora una persona tiene en Cristo. La inmersión es el medio establecido en las Escrituras. (Mateo 28:19, 20; Marcos 16:15, 16; Hechos 8:12, 36-38; 9:18; 10:47; 1 Corintios 11:23-26)
Ofrendas y Diezmos
Creemos que el diezmo y las ofrendas son actos de obediencia. Dios siendo dueño absoluto de todo, no tiene necesidad de nada de nosotros, sin embargo, Él prueba nuestros corazones cuando nos desprendemos de lo que creemos nos pertenece, para bendición nuestra y de su obra. Honramos a Dios mediante los actos de misericordia, nuestros diezmos, y ofrendas.
El diezmo representa el 10% de todo lo que nosotros recibimos, y es un mandato del Señor (Sal 76:11; Proverbios 3:9; Malaquías 3:10; Mateo 23:23). Es lo mínimo que debemos de dar a Dios, pues todo lo que poseemos es de Él. Las ofrendas son todas las cosas que compartimos, ya sea dinero, o bienes después de haber diezmado. Es todo lo que damos por encima de los diezmos. Dar ofrendas, al igual que los diezmos, trae bendiciones a nuestras vidas. (Isaías 32:8; Lucas 6:38; 2 Cor 9:6).
Dones Espirituales
Todo don espiritual es dado por Dios a sus hijos en Cristo Jesús, a través del Espíritu Santo, para el servicio y la mutua edificación, es decir, “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:1-16; 1 Corintios 12:7-11; 1 Pedro 4:10; Romanos 12:1-6)
Género, Matrimonio y Familia
Creemos en Dios todopoderoso quien creó al hombre y a la mujer. Dios quiso que los hombres y las mujeres fueran y sean, tal y como Él los creó. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” No creemos que el género deba ser transformado, y creemos que estamos llamados a defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. (Génesis 1:27, Salmos 139)
Creemos que la familia ha sido ordenada por Dios como la institución fundamental de la sociedad. Las familias están compuestas por personas relacionadas entre sí por matrimonio, sangre o adopción. El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto de compromiso para toda la vida. Tanto el hombre como la mujer están hechos a imagen de Dios y tienen el mismo valor ante Dios, mientras que al mismo tiempo poseen distintos roles de género dentro del matrimonio. El esposo debe guiar gentilmente y amar sacrificialmente a su esposa como Cristo amó a la iglesia, y la esposa debe someterse amable y voluntariamente a su esposo como la iglesia voluntariamente se somete a Cristo. (Génesis 2:15-25, 3:1-20, Proverbios 31:10-31; Malaquías 2:14-16, Mateo 5:31-32, 19:3-9, Marcos 10:6-12, Romanos 1 :18-32, 1 Corintios 7:1-6, Efesios 5:22-33; 1 Timoteo 5:8; Tito 2:3-5; Hebreos 13:4; 1 Pedro 3:1-7)
Para los creyentes, los hijos, desde el momento de la concepción, son bendición y herencia del Señor. Los padres deben guiar pacientemente a sus hijos en los caminos de Cristo mediante la instrucción intencional, la disciplina con gracia y el ejemplo constante basado en la verdad bíblica. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres para la gloria de Dios y por su bien y bendición. (Éxodo 20:12; Deuteronomio 6:4-9; Josué 24:15; Salmos 51:5; 127; 128; 139:13-16; Proverbios 1:8; 5:15-20; 13:24; 22: 6, 15; 23:13-14; 29:15, 17; Efesios 6:1-4)
Los Ángeles
Originalmente todos los ángeles fueron creados santos, pero, debido a la rebelión de Satanás, una tercera parte de ellos fue expulsada de los cielos a la tierra; estos ahora, conforman un reino angélico impío y de maldad. (Colosenses 1:16; Job 38:6-7; Salmos 148:2-5; Judas 6; Mateo 25:41; Efesios 6:11-12; 1 Timoteo 5:21; Apocalipsis 12:9)
El Velo
Creemos que los roles y jerarquía dentro de la iglesia son regulados por Dios El Espíritu Santo, basados en la recomendación y consejo que el apóstol Pablo hace en 1 Corintios 11:3-16. Entendemos que tal recomendación no es vinculante a la salvación, pero si vinculante con lo que dice.
La Segunda Venida
Nuestra única y bendita esperanza como iglesia es el inminente regreso de Cristo, Señor nuestro. Somos llamados a “estar preparados” porque “el Hijo del hombre viene a la hora que no pensáis”. (Mateo 25:13, Marcos 13:22-23, Lucas 12:40). Anhelar la venida de Cristo afectará la forma en que vivimos aquí y ahora. Creemos en el estado eterno de castigo para los incrédulos y el estado eterno de bendición para los creyentes. (Tito 2:13; 1 Tesalonicenses 1:10; 4:13-18; 5:4-10; Juan 14:1-3; Mateo 24:21, 29, 30; 25:31-46; Apocalipsis 3:10)
Autoridad Final para Asuntos de Fe y Conducta
Amados hermanos; esta declaración de fe no agota el alcance de nuestras creencias. La Biblia misma, como la Palabra de Dios inspirada e infalible que habla con autoridad final acerca de la verdad, la moralidad y la conducta apropiada de la humanidad, es la única fuente y final de todo lo que creemos. La fe, la doctrina, la práctica, los lineamientos y la disciplina de IMCE NJ, están sujetas a las SAGRADAS ESCRITURAS. (Hechos 20:28; 1 Tesalonicenses 5:12-13; 1 Timoteo 1:5; 3:1-7; 5:17-22; Tito 1:5-9; Hebreos 13:7, 17; Santiago 5:14-15; 1 Pedro 1:21; 5:1-5)